Diario de Cicerón

Por medio de las numerosas cartas que escribió a amigos, compañeros, enemigos, este Diario de Cicerón constituye una verdadera autobiografía, escrita linealmente, del orador, del político, del filósofo, pero también de la persona que fue Cicerón.

Las cartas de Cicerón trazan un apasionante recorrido por su época, decisiva en la historia de Roma, entre el derrumbamiento de la República y el alumbramiento del Imperio.

Desde el punto de vista eminentemente personal que aporta la escritura epistolar (alejada d elos grandes tratados o de los discursos en el foro), se suceden personajes de la relevancia de César, Bruto o Pompeyo, desmenuzados todos por el fino olfato personal de Cicerón.

Pero no es solo la época o los personajes históricos de su tiempo los que quedan al desnudo en las cartas de Cicerón, sino también su propia figura, en sus grandezas y miserias. Desaparece el personaje público y encontramos al ser humano: sensible pero vanidoso, obsesionado por el poder, siempre dubitativo.

Persona dubitativa, vanidosa, un tanto voluble, pero también racional y sensata, la vida de Cicerón es seguramente de las más apasionantes de la historia universal, ya que en ella se mezcla el poso profundo de la intelectualidad -un bagaje teórico que a la postre sirvió de enlace entre el mundo griego y el naciente mundo moderno del renacimiento- con la participación directa en uno de los tiempos históricamente más interesantes de la humanidad: la Guerra Civil y los idus de marzo. En las cartas que componen este singular diario se combinan la belleza ornamental con la profundidad y el fino olfato sentimental.

Colección
Vestigia
EAN
9788417134044
ISBN
978-84-17134-16-704-4
Páginas
284
Ancho
13 cm
Alto
20 cm
Edición
2
Fecha publicación
19-01-2018
Rústica
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Reseñas

  • CICERÓN, ETERNO CICERÓN. Desde el mismo día en que murió, se convirtió Cicerón, cosa que habría sido de su completo agrado, en una especie de eje rector y referencia obligada en la mayoría de las investigaciones que versan sobre el mundo antiguo. Resulta, pues, tarea ardua, si no imposible, la de buscar algún libro o artículo en nuestra especialidad en el que no se cite su nombre ni aparezca una alusión, por pequeña que sea, a su persona. Háblese de historia de Roma, de su propia producción literaria, de su lenguaje ejemplar para múltiples generaciones, de incluso tratados de otros escritores, que lo mencionan una y otra vez: Cicerón es lugar común. Su huella en la historia es tan abrumadora que se puede decir que consiguió su aspiración quod a puero adamarat: πολλὸν ἀριστεύειν καὶ ὑπείροχον ἔμμεναι ἄλλων “ser con mucho el mejor y mantenerse por encima de los demás” (ad Quint. III 5, 4, parafraseando a Hom. Il. VI 208 y XI 784). Desde luego, a pesar de los detractores que tuvo, primero en vida y muchos más después de su muerte hasta hoy, el nombre de Cicerón marca un tiempo, una época y un punto de luz visible desde cualquier extremo. Ese, permítaseme la expresión, “magnetismo” que ejerce sobre cualquier estudio, convierte en inabarcable para cualquier investigador toda la bibliografía que trate directa o indirectamente aspectos de la vida del orador por antonomasia. De ahí que resulten de gran enjundia recopilaciones ilustrativas, nutridas de breves presentaciones y comentarios, que permitan a todo interesado adentrarse con mayor profundidad en el autor y en su obra. Más allá de los grandes libros, tratados o discursos de Cicerón, una adecuada selección de cartas (de las casi mil que nos han sido transmitidas) pueden “trazar un retrato cabal de una personalidad atractiva y contradictoria, compleja y poliédrica” (p.11): la del político comprometido, familiar angustiado, amigo molesto, ecónomo frenético o alegre cotilla. Su día a día, sus dudas, sus tensiones, sus tormentos, sus chistes, su alegría, su apuro y un largo etcétera se muestran abiertamente en muchas de sus cartas y “fotografían” a un Cicerón siempre preocupado por la política, pero también alejado del foro, con su familia, con sus amigos. Unas cartas a Ático, a sus familiares, a sus colegas, que conforman, al fin y al cabo, un diario íntimo y personal de muchas de las vicisitudes que jalonaron toda su vida. Todo ello es lo que el prof. Baños Baños se ha esforzado por recoger en este libro que ahora reseñamos: una selección de 45 cartas de la epistolografía ciceroniana que sea lo más representativa posible de todas sus etapas, de todos sus estilos. Y con el aliciente, como más abajo veremos, de llegar al benévolo lector en una edición bilingüe y con cada carta perfectamente contextualizada, de manera que, en palabras del prof. Baños, se ofrezcan “múltiples niveles de lectura, según que prime en el lector el interés histórico o literario, el conocimiento de una época o el acercamiento a la personalidad misma de Cicerón” (p.19). El libro del prof. Baños consta de las siguientes partes diferenciadas: en primer lugar, una breve introducción (pp.7-31) en la que se subraya la dualidad del autor latino –política y literaria–, se justifica la selección de las 45 cartas que han sido traducidas y su agrupación, se expone una relación de las mismas, junto con un rico índice bibliográfico (pp.19-25) y un cuadro cronológico de hechos históricos y vida del protagonista (pp.27-31). El núcleo del libro, evidentemente, son las 45 cartas propiamente dichas, con el texto latino en la parte inferior de cada página, agrupadas en cinco secciones: “De los comienzos a la conjura de Catilina” (68-60 a.C.), “La amenaza de Clodio y el exilio” (59-57 a.C.), “Sometido a los poderosos” (56-52 a.C.), “Del gobierno de Cilicia a la guerra civil entre César y Pompeyo” (51-44 a.C.) y “De los idus de marzo al enfrentamiento con Marco Antonio” (44-43 a.C.). Cada uno de estos apartados está precedido por una “visión de conjunto” histórica. Con una menor extensión, también cada carta aparece encabezada por una sucinta explicación. Se acaba con un epílogo (pp.261-263) que cuenta el final de la vida de Cicerón; un aparato de notas (pp.265-277) y un índice general (pp.279-282). El libro, titulado intencionadamente Diario de Cicerón, muestra una panorámica de la vida del Arpinate a partir de una cuidadosa selección de cartas realizada por un especialista en la materia, el prof. Baños, buen conocedor de la obra ciceroniana, puesto que ha publicado traducciones de sus discursos (Gredos y Ediciones Clásicas, 1994) o parte de su producción epistolográfica (las cartas dedicadas a su hermano Quinto en Alianza o a Bruto en Ediciones Clásicas), entre otras. En este libro se ha fijado un objetivo claro: “trazar un recorrido por la vida y la época de Cicerón a partir de una selección de sus cartas más representativas desde un punto de vista histórico y literario” (p.13). Y en efecto, el libro consigue, a nuestro entender, dibujar la personalidad del Arpinate a partir de la correspondencia conservada, que abarca del año 68 a.C. al 43 a.C. Hay cuatro criterios fundamentales que han determinado la elección de las cartas: la búsqueda de un hilo conductor, el cual se mantiene en tensión durante toda la obra; el estilo de aquellas “cartas más logradas” (p.15); la diversidad de cartas (públicas y privadas, políticas y literarias, etc.); y la extensión (breves y más extensas). A partir de lo cual se consigue, confluyendo tan sólo 45 cartas, conjugar una significativa diversidad de voces y estilos que se daban en toda la correspondencia ciceroniana, con el sostenimiento de un hilo conductor de la vida del orador. El lector se hace una idea, creemos, más que fidedigna de lo que supone el legado epistolográfico ciceroniano, oyendo hablar de Ático, de su mujer Terencia, de su hija Tulia, de su hermano Quinto, de su secretario Tirón, de Bruto, de César, de Pompeyo, de Clodio, etc. Todo el “universo”, en fin, ciceroniano se despliega ante los ojos del lector, con lo cual, y por extensión, queda reflejado también el desmoronamiento de la República romana. Tal vez, quod dicam molli bracchio, algún lector podría echar en falta un pequeño índice de personajes, lo que podría ayudar a la hora de establecer más relaciones entre unas cartas y otras. A pesar de ello, dadas las introducciones de cada período y de cada carta, así como del aparato de notas final, se suministra al lector la información necesaria para no perder el hilo conductor. En el apartado de Bibliografía (pp. 19-25) no espere el lector el clásico y extensísimo listado de obras sobre epistolografía ciceroniana. El prof. Baños ya nos remite al comienzo de esta sección a su Cicerón (Madrid, Ediciones Clásicas, 2000) o a otras obras fundamentales y “de lectura más que recomendable” (p.24), como la tristemente descatalogada monografía en castellano (recientemente también traducida al alemán con el sugerente título de Rom, das bin ich) monografía de Pina Polo (Marco Tulio Cicerón, Ariel, 2005) o la de Everitt (Edhasa, 2007). Prefiere en cambio presentar recursos de internet, a simple golpe de teclado, o incluso “novelas históricas (...) dedicadas a Cicerón porque constituyen una manera atractiva y alternativa de acercarse a su figura” (p.20). De las direcciones de internet, aparecen citadas, además de las conocidas The Latin Library y Perseus Digital Library, otras como la Wikisource (http://la.wikisource.org/wiki/Scriptor:Marcus_Tullius_Cicero), siempre haciendo constar el referente de las ediciones clásicas de Purser (que ha servido para fijar el texto latino), Watt, Shackleton Bailey, Constans, Bayet y Beaujeau. Quizá, a la vasta bibliografía entre la que el prof. Baños se ha visto obligado a sintetizar, podrían añadirse por su interés dos antologías: la de W.W. How, Cicero: Selected letters (Oxford 1962: 19261, con un segundo volumen que proporciona un riquísimo aparato de notas) y la reciente de P.G. Walsh, Cicero: Selected letters (Oxford 2008). Por último, la traducción al castellano es, en nuestra opinión, distinguida y elegante, dada la dificultad que entraña traducir cartas con referencias personales entre remitente y destinatario. Es de agradecer –y así queremos que conste– que se promuevan ediciones bilingües, que procuren junto a una traducción el original latino. De esta manera se llega en la misma edición tanto al público que lee en latín, como al que lee en castellano (pero quiere consultar directamente expresiones latinas), como también al lego en lengua latina. Nos parece, pues, del todo acertado que se haya optado por una edición en ambas lenguas, con introducciones y aparato de notas, ya que en los últimos años resulta complicado encontrar publicaciones no excesivamente caras (esta edición se aproxima a los 16 euros) que provean un texto latino editado con cierta solvencia. El lector puede detenerse a leer el latín, puede aprender lengua, puede aprender a traducir, y puede, por supuesto y simplemente, leer en su versión castellana las cartas ciceronianas. Desde luego, por lo que se refiere al texto en latín, la epistolografía ciceroniana ha servido de fuente casi inagotable para aquellos estudiosos, o simples entusiastas, que buscan fórmulas, expresiones, palabras usuales y cotidianas, para acercarse más al latín puesto que “en las (cartas) privadas son frecuentes las elipsis, un léxico más coloquial, términos griegos, etc., un buen ejemplo en suma del sermo cotidianus de la élite cultural de la época” (p.9). En ellas encontramos un auténtico manantial que nos sirve para que, por medio de la llamada 'composición latina', aprendamos más latín y, por extensión, entendamos mejor a los autores, su lengua, su expresión, su manera de hablar y escribir. Muchos, de hecho, han sido los manuales que se han escrito –principalmente en épocas pretéritas en las que por fortuna se practicaba– sobre fraseología o composición que se basaban en moldes ciceronianos (una recopilación de muchos de ellos, la mayoría accesibles en internet, se puede consultar en http:// www.vivariumnovum.it/edizioni/). En definitiva, estamos ante una edición atractiva, curiosa, asequible, completa, redonda, rigurosa y sobre todo muy útil, ilustrativa y motivadora para seguir leyendo y estudiando sobre una figura que sigue interesando y, en muchos aspectos, sorprendiendo. JORGE TÁRREGA

    TEMPVS Revista de actualización científica sobre el Mundo Clásico en España

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